Las fachadas verdes convierten los edificios en espacios vivos. En la imagen, vemos el muro vegetal diseñado por el paisajista Patrick Blanc, en el museo parisino Quai Branly. A la derecha, un detalle de las 15000 plantas que lo forman. Fuente: Musée du Quai Branly / Yves Bellier.

 En el entorno urbano, donde se tiende a perder el contacto con los ritmos y beneficios de la naturaleza, incorporar vegetación se convierte en una necesidad. Desafortunadamente, la presencia de verde en el espacio urbano se ve reducida a unos pocos espacios (la Unión Europea recomienda 20 m2 de vegetación por habitante.  Muchas personas ya han comprobado los beneficios de tener plantas en sus casas o en sus lugares de trabajo y se sabe que la vegetación tiene toda una serie de propiedades beneficiosas para el lugar donde se encuentra. Según algunos estudios, la temperatura encima de zonas plantadas con vegetación es entre 1 y 2.25 ºC inferior a la temperatura ambiente, y la envoltura vegetal en fachadas expuestas a los vientos podría mejorar el aislamiento hasta en un 8 %, por el efecto de cámara de aire entre las hojas y la pared, y la protección frente a la humedad provocada por la lluvia. 
Por ello, nada resulta más adecuado que la incorporación de vegetación en los edificios. Un edificio que integre el verde se convierte inmediatamente en un espacio vivo, que genera impactos positivos para su entorno y sus ocupantes, y que regenera una pequeña parte del territorio para la vida natural que estaría ocupando.

Muchos arquitectos están incluyendo la naturalización de las estructuras de construcción, sobretodo cuando se trata de edificios tan alejados de la escala humana como los rascacielos, La imagen es del proyecto Editt Tower de Kenneth Yeang.
 

 

 
Propiedades beneficiosas de la vegetación
La vegetación tiene una serie de características que permiten mejorar el comportamiento de los edificios y hacen que mejoren las condiciones ambientales a su alrededor:

•         Regula la temperatura (mejora el “microclima”). Las plantas pierden agua hacia el medio mediante la evapotranspiración. En ese cambio de fase se utiliza el calor del aire del entorno, de modo que además de aumentar la humedad ambiental se disminuye la temperatura del aire. En entornos cálidos, la presencia de vegetación puede llegar a refrescar la temperatura de 1 a 5 ºC. Se calcula que una reducción de 5 ºC de la temperatura exterior adyacente podría suponer ahorros en refrigeración de cerca de un 50 %.

•         Protección contra el ruido. Con grosores de vegetación suficientes, las formaciones o barreras vegetales pueden tener un cierto efecto de amortiguación del ruido, actuando como pantallas acústicas.

•         Mejora de la calidad del aire. Al realizar la fotosíntesis, las plantas proporcionan O2 y absorben CO2, renovando el aire del entorno. Se calcula que una hectárea de vegetación típica puede absorber 7.500 kilogramos de CO2 cada año. Por otro lado, la vegetación también actúa sobre la contaminación, tanto porque en el sustrato o suelo que las mantiene se depositan partículas y metales pesadas que son aprovechadas o metabolizadas por la microflora del suelo (hongos y bacterias) como porque sobre las mismas superficies foliares se precipitan esas partículas que la planta absorberá y fijará en sus tejidos, secuestrando así contaminantes como el plomo, el cadmio u otros metales pesados, que de otro modo permanecerían en suspensión en el aire. 

•        Ventilación natural y protección del viento. La presencia de vegetación genera brisas que refrescan el ambiente alrededor de las viviendas: al refrescar la temperatura se genera un flujo de aire, ya que el desequilibrio entre pequeñas masas de aire a diferente temperatura, y por tanto diferente densidad, genera esta circulación natural. Además, la vegetación (árboles, arbustos) actúa como barrera contra el viento en el caso de orientaciones muy expuestas a fuertes vientos. Se trata de una barrera porosa que reduce la velocidad del viento creando pocas turbulencias. Incluso las enredaderas o vegetación cercana a las paredes reducen la velocidad del viento en la proximidad del muro.
  • Protección solar y aislamiento térmico. Los  elementos vegetales pueden actuar como protecciones contra las ganancias excesivas de calor provocadas por los rayos solares, ya que la vegetación obstruye, filtra y refleja la radiación solar. En algunos casos se puede llegar a evitar del 50 al 90% de la radiación incidente.

Por otro lado, en invierno, las especies perennes protegen la pared de las pérdidas de calor, y el efecto aislante podría llegar a ser de un 30 %.

  • Protección estructural. Todavía se tiende a percibir que la vegetación puede estropear las fachadas, conllevar problemas de humedades, etc.Es obvio que el peso y sujeción de la vegetación integrada en los edificios siempre se tendrá que tener en cuenta. Pero, en oposición a la percepción de que las plantas deterioran la fachada, hay quién defiende lo contrario, ya se cree que las enredaderas en fachada pueden proteger los materiales constructivos del deterioro causado por los rayos ultravioleta y  el ácido carbónico.
  • Mejora estética.
  • Hábitat para fauna.